El coronavirus o COVID-19 es ahora un importante problema de salud pública en toda Europa.

Así lo afirma la EFPA (European Federation of Psychologists’ Associations- Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos) en un comunicado, a través del cual, comparte una serie de directrices y posibles acciones relacionadas con el coronavirus, dirigidas a psicólogos y psicólogas (ver: http://efpa.eu/covid-19).

Tal y como señala la Federación, la primera prioridad de los y las profesionales de la Psicología es el uso del conocimiento psicológico para informar correctamente sobre el virus, con el fin de evitar ansiedad innecesaria y apoyar a las personas afectadas. Por ello, ofrece algunas pautas de utilidad relativas a la comunicación sobre la epidemia y consejos en primeros auxilios psicológicos:

Fuente: EFPA Fecha descarga: 17/03/2020
Responder a la situación local: como la situación es muy diferente de un país a otro, es esencial ajustarse a la situación específica de cada país. Por lo tanto, alentamos a nuestras asociaciones miembro a ponerse en contacto con sus autoridades sanitarias locales y promover su evaluación y directrices oficiales.

Conocer los datos: ayudar a las personas a asegurarse de que obtengan los datos y la información correcta. Los gobiernos están proporcionando información objetiva sobre el virus en su país a través de sitios web a los que puede remitirse. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDP) tiene un sitio web especial sobre el Coronavirus que ofrece actualizaciones periódicas: Covid 19.

Comunicarse con los niños y las niñas: es fundamental hablar sobre la cobertura de noticias del coronavirus con información honesta y apropiada para su edad. Los padres también pueden ayudar a aliviar la angustia en los y las menores, centrándoles en rutinas y horarios. Es importante recordar que los niños y las niñas observan constantemente los comportamientos y emociones de sus padres, en busca de pistas sobre cómo manejar sus propios sentimientos.

Mantenerse conectado (de forma segura): mantenerse activo en las redes sociales puede fomentar una sensación de normalidad y proporcionar una vía de escape valiosa para compartir sentimientos y aliviar el estrés. Es importante alentar a las personas a compartir información útil en sitios web gubernamentales con amigos/as y familiares. En caso de cuarentena, las personas aún pueden mantener el contacto a distancia.

Lidiar con la cuarentena: en los últimos días han surgido varios artículos sobre este tema. Por ejemplo, el Prof. Atle Dyregrov, ex miembro del Comité Permanente de la EFPA sobre Psicología de crisis, traumas y desastres, ha publicado un texto en el que ofrece información muy útil para apoyar a las personas que tienen que lidiar con una situación de cuarentena. Asimismo, como ya informó Infocop Online, la revista The Lancet ha publicado una interesante revisión sobre el impacto psicológico de la cuarentena y cómo reducirla.

Apoyar a las personas para que busquen ayuda adicional: aquellas personas que sienten un nerviosismo abrumador, una tristeza persistente u otras reacciones prolongadas que afectan negativamente a su desempeño laboral o las relaciones interpersonales, deben consultar con un profesional de la salud mental capacitado y con amplia experiencia.

Promover la seguridad: las personas pueden mejorar la seguridad siguiendo las pautas sobre protección personal, contramedidas ambientales, de distanciamiento social y relacionadas con los viajes, como lo explica el ECDP: Pautas sobre contramedidas no farmacéuticas

La EFPA recuerda que la mayoría de estas pautas han sido modificadas por las autoridades sanitarias locales, por lo que recomienda a los psicólogos y las psicólogas ponerse en contacto con ellas y utilizar estas pautas para apoyar a la población en general.

En la misma línea, la Federación hace referencia a las directrices de la Organización Mundial de la Salud, a las que se puede acceder a través del siguiente enlace: “El paquete de comunicación de riesgos COVIC-19 para establecimientos de salud”.

Por otro lado, durante el período de distanciamiento social que supone la cuarentena, las consultas online, especialmente a través de video chat, brindan una alternativa viable para ofrecer atención y terapia psicológicas.

A pesar de que la mayoría de los psicólogos y las psicólogas prefieren el contacto cara a cara con sus clientes, para salvaguardar no solo su propia salud, sino también la de aquellos y aquellas que buscan su ayuda y la de la sociedad en general, se deben explorar todas las alternativas posibles. La investigación muestra que la eficacia de tales teleconsultas es ligeramente menor, pero a menudo logran obtener efectos similares a la atención convencional.

En este sentido, la EFPA destaca los siguientes puntos clave para la implementación a corto plazo de la consulta online:

Discuta la opción con su cliente (preferiblemente por teléfono), explicando la justificación y enfatizando la importancia de confiar, de momento, en las consultas online. Idealmente, solo haga esto con clientes o pacientes con los que ya se haya reunido cara a cara, de modo que también sepa cómo intervenir de manera óptima en el mundo real, en caso de cualquier emergencia (p.ej. riesgos de autolesión o suicidio).

Asegúrese de que tanto usted como su cliente estén en un espacio privado y no pueden ser molestados.

Garantice el tiempo suficiente para la resolución de problemas técnicos.

Confíe en herramientas profesionales de videoconferencia diseñadas para la teleconsulta. No se fíe de programas como Facebook Messenger, WhatsApp, Skype o Telegram. En caso de cualquier duda, comuníquese con su asociación miembro o autoridad nacional para obtener las herramientas adecuadas (por ejemplo, Skype for Business está permitido en Noruega, Zoom en Suecia) o consulte las regulaciones pertinentes.

No utilice un ordenador público, apáguelo después de una sesión y mantenga actualizado su sistema operativo y/o aplicaciones.

En caso de que detecte una violación de seguridad en su ordenador, informe a sus clientes, avise a la policía y busque ayuda de un experto en seguridad informática.

Fuente: EFPA